Sendas de Oku

2ª edición

Matsúo Basho

Memoria Mundi

La obra de Matsúo Basho (1644-1694), discípulo del monje zen Buccho, es una de las cumbres de la literatura japonesa de todos los tiempos. En 1957, el gran poeta y ensayista mexicano Octavio Paz emprendió junto a Eikichi Hayashiya la tarea de traducir Sendas de Oku, el famoso diario de viaje de Basho, que hasta entonces no se había traducido a ninguna lengua occidental. La obra fue de nuevo publicada en 1970 y 1981 por Seix Barral; en 1992, la editorial Shinto Tsushin de Tokio publicó la traducción definitiva del texto en una lujosa edición acompañada de las caligrafías (incluidas en esta edición) y las pinturas del pintor Yosa Buson (1716-1783).

Reseñas

«Suele hablarse de joyas para calificar libros meramente bonitos, pero habría que reservar la palabra para los que son –como algunas ideas, como algunas personas– verdaderos tesoros.»
Ignacio F. Garmendia, Diario de Sevilla

«Todo se describe de manera sucinta: “Como si rozara las cosas”, dice Octavio Paz en la introducción. Los poemas breves que jalonan todo el recorrido, tan alegóricos que crean un desconcierto plagado de ecos en el lector, son una música que acompaña un viaje cuya maravillosa simplicidad lo convierte en una experiencia de enorme profundidad. Un libro delicioso para leer sin prisa, con el smartphone apagado y los sentidos abiertos.»
Antonio Iturbe, Qué leer
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«Sendas de Oku tiene —y con esto terminamos— el aroma de lo simple y de lo bello; leerlo es como contemplar una de esas (en apariencia) sencillas acuarelas Zen. Ingenuo, es la palabra. Es un libro ingenuo. Pero sin que aquí eso signifique aquí nada negativo, sino todo lo contrario. Es un libro para encontrar el reposo en medio de la actividad, para hallar una ventana hacia un modo muy diferente de vida, de pensamiento y de espiritualidad.»
Alberto Gomez Vaquero, Mundo crítico.es

«Este es un libro zen que 350 años después deja una irresistible sensación de quietud.»
Javier Blánquez, PlayGround

«Poesía y vida se funden en este libro, una especie de Diario de un peregrino que huyendo de una falsa realidad, se encuentra al final de su camino con un puñado de verdades eternas.»
Antonio Colinas, El Cultural (El Mundo)
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«La intuición del instante, eternizado por encima del tiempo en unos versos intemporales, la mirada espiritual a la naturaleza, el paisaje como proyección de los estados de ánimo, la concentración expresiva, la sugerencia sutil, la leve melancolía hacen de estos haikus una de las manifestaciones más estilizadas de la poesía universal.»
Santos Domínguez, Encuentros con las letras

«La poesía de Basho, ese hombre frugal y pobre que escribió ya entrado en años y que vagabundeó por todo el Japón durmiendo en ermitas y posadas populares; ese reconcentrado que contempla largamente un árbol y un cuervo sobre el árbol, el brillo de la luz sobre una piedra; ese poeta que después de remendarse las ropas raídas leía a los poetas chinos; ese silencioso que hablaba en los caminos con los labradores y las prostitutas, los monjes y los niños, es algo más que una obra literaria: es una invitación a vivir de veras la vida y la poesía. Dos realidades unidas, inseparables y que, no obstante, jamás se funden enteramente: el grito del pájaro y la luz del relámpago.»

«La idea del viaje –viaje desde las nubes de esta existencia hacia las nubes de la otra– está presente en toda la obra de Basho. Viajero fantasma, un día antes de morir escribe este poema:

Caído en el viaje:
Mis sueños en el llano
dan vueltas y vueltas.»

Octavio Paz

Extracto